La testosterona no solo tiene que ver con la función sexual.
También influye en tu energía, tu estado de ánimo, tu masa muscular y tu metabolismo.
Y sí: la obesidad, sobre todo abdominal, puede hacer que baje.
¿Por qué pasa?
Porque la grasa (sobre todo la que se acumula en la barriga) transforma la testosterona en estrógenos.
Esto hace que el cuerpo reduzca aún más la producción de testosterona… y empieza un círculo vicioso:
Más grasa → menos testosterona → más cansancio → menos músculo → más grasa.
¿Cómo darte cuenta?
Puedes notar:
- Menos deseo sexual
- Cansancio persistente
- Pérdida de fuerza
- Más barriga, menos músculo
- Bajón anímico o irritabilidad
¿La buena noticia?
Se puede revertir en muchos casos sin medicación.
¿Cómo?
- Haciendo ejercicio, especialmente fuerza
- Bajando un poco el peso (5–10%)
- Durmiendo mejor
- Comiendo con calidad: más proteína, vegetales, grasas saludables
Tu cuerpo puede recuperar su equilibrio hormonal…
si le das el entorno adecuado.
Dr. David Carrizo
Médico de familia y nutrición humana
Experto en obesidad
MP07175481

Comentarios
Publicar un comentario