El colesterol es mucho más que un número en un análisis de sangre. En el día a día de la consulta médica he podido comprobar que hay personas que le tienen miedo al colesterol y hay otras que ni siquiera se plantean su existencia.
No se trata de un monstruo bioquímico, es una sustancia fundamental para el funcionamiento de tu cuerpo, pero que, en desequilibrio, puede convertirse en un factor de riesgo cardiovascular. Vamos a desglosar su importancia, sus riesgos y cómo mantenerlo bajo control.
¿Qué es el colesterol y por qué es importante?
El colesterol es una molécula grasa que forma parte esencial de:
• Las membranas celulares: Proporciona estabilidad y estructura a las células.
• La producción hormonal: Es crucial para generar hormonas como el cortisol y las sexuales.
• La síntesis de vitamina D y ácidos biliares: Ayudan en la digestión y absorción de nutrientes.
Tu hígado produce la mayor parte del colesterol que necesitas, pero también lo obtienes de alimentos ricos en grasas animales. Sin embargo, no todo el colesterol es igual.
El colesterol bueno, el malo y su impacto
• Colesterol HDL (“bueno”): Ayuda a retirar el exceso de colesterol de las arterias y llevarlo al hígado para su eliminación.
• Colesterol LDL (“malo”): Cuando está en exceso, se deposita en las paredes de las arterias, formando placas que aumentan el riesgo de aterosclerosis.
Pero hay más. Recientes estudios han destacado el papel de las apolipoproteínas, como la Lp(a), una partícula lipídica con alta capacidad inflamatoria y proaterogénica, que puede aumentar el riesgo cardiovascular incluso en personas con niveles normales de colesterol.
Factores clave a considerar
1. Inflamación arterial: Puede ser el verdadero culpable detrás de eventos cardiovasculares en pacientes con colesterol normal.
2. Genética y partículas lipídicas: Más del 80% de la concentración de Lp(a) está determinada genéticamente, por lo que es difícil modificarla con cambios en el estilo de vida.
3. Riesgo independiente: La Lp(a) se asocia con enfermedades como la estenosis aórtica y el infarto de miocardio, haciendo que su medición sea vital en pacientes con alto riesgo cardiovascular.
Cómo cuidar tu perfil lipídico
Aunque la genética juega un papel importante, puedes tomar medidas para mantener tu colesterol bajo control:
• Dieta equilibrada: Evita grasas trans y saturadas, prioriza alimentos ricos en fibra como avena, frutas y legumbres.
• Actividad física regular: Mejora los niveles de HDL y reduce el LDL.
• Control médico: Consulta con tu médico para evaluar no solo tus niveles de colesterol, sino también indicadores como la Lp(a) y los marcadores de inflamación.
El colesterol es un aliado indispensable para tu cuerpo, pero necesita equilibrio. Conocer tu perfil lipídico completo y tomar medidas preventivas puede marcar la diferencia en tu salud cardiovascular.
Dr. José María David Carrizo
MP07175481
Especialista en MFyC
Nutrición humana.

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