La obesidad también interfiere de forma directa en el sistema reproductivo, tanto en mujeres como en varones, alterando el funcionamiento hormonal y la fertilidad.
¿Qué ocurre en las mujeres?
En mujeres con obesidad, especialmente con predominio de grasa visceral, se observa:
- Alteración del eje hipotálamo-hipófiso-ovárico
- Anovulación crónica
- Mayor prevalencia de síndrome de ovario poliquístico (SOP)
- Irregularidades menstruales y menor probabilidad de gestación espontánea
La adiposidad excesiva genera un entorno inflamatorio y hormonal desfavorable: aumenta la insulina, disminuye la SHBG (globulina transportadora de hormonas sexuales) y favorece un exceso relativo de andrógenos, lo que interfiere con la ovulación normal.
¿Y en los hombres?
En varones, la obesidad puede provocar:
- Hipogonadismo funcional: disminución de testosterona total y libre
- Alteración de la espermatogénesis
- Reducción del volumen eyaculado y la motilidad espermática
- Disfunción eréctil en contextos metabólicos avanzados
El exceso de grasa, especialmente a nivel abdominal, aumenta la conversión periférica de testosterona en estrógenos por acción de la enzima aromatasa, generando un bucle negativo sobre el eje hormonal masculino.
¿Existe una solución?
Una pérdida de peso del 5 al 10% puede mejorar notablemente la función reproductiva:
- Restaurar ciclos ovulatorios en mujeres con SOP
- Mejorar parámetros espermáticos en varones
- Aumentar la eficacia de las técnicas de reproducción asistida
Este abordaje no solo mejora los indicadores hormonales, sino que reduce el riesgo de complicaciones obstétricas y mejora la salud futura del binomio madre-hijo.
La obesidad no debe entenderse solo como una enfermedad metabólica, sino también como un factor limitante en la salud reproductiva. En pacientes que consultan por infertilidad, el abordaje del peso corporal debe formar parte del tratamiento, no como juicio estético, sino como intervención clínica con base científica.

Comentarios
Publicar un comentario