¿Te ha pasado alguna vez que comes bien… pero seguís con hambre?
¿Que te sentís lleno, pero al rato tu cabeza vuelve a pensar en comida?
Eso puede no tener nada que ver con ansiedad o con que “no tenés fuerza de voluntad”. Puede ser algo mucho más biológico: resistencia a la leptina.
¿Qué es la leptina?
La leptina es una hormona que produce tu grasa corporal.
Su trabajo es avisarle al cerebro que ya tenés suficiente energía guardada y que podés dejar de comer.
En una persona sana, cuando hay más grasa, hay más leptina. Y esa leptina le dice al cerebro “estamos bien, no hace falta seguir comiendo”.
Pero si tenés resistencia a la leptina…
el cerebro no escucha ese mensaje.
Y entonces sigue pidiendo comida, aunque ya tengas reservas de sobra.
¿Por qué pasa esto?
Porque hay factores que alteran esta comunicación:
- Comer muchos productos ultraprocesados
- Dormir mal
- Estar estresado todo el día
- Tener exceso de grasa visceral
- No moverse lo suficiente
¿Cómo se puede mejorar?
No hace falta hacer dietas extremas.
Podés empezar por cambios pequeños:
- Dormí mejor
- Caminá todos los días, aunque sea 30 minutos
- Elegí alimentos reales y dejá de lado lo industrial
- Aprendé a comer con atención, no por impulso
Lo más importante
No se trata de “comer menos”. Se trata de reparar el sistema que regula tu hambre y tu saciedad.
Y eso, con buenos hábitos, se puede conseguir.
Dr. David Carrizo
Médico de familia y nutrición
MP07175481

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