En la consulta médica, cada vez con más frecuencia, surgen preguntas que no vienen solo de los análisis o del dolor.
Vienen de un deseo más profundo de cambio.
De esos que surgen cuando alguien decide que quiere cuidar su salud no solo por necesidad, sino por convicción.
Hace poco, una paciente me dijo:
“Doctor, he empezado a hacer ejercicio, he dejado los ultraprocesados y quiero adelgazar… pero también quiero hacerlo con una dieta vegana. ¿Es posible? “
Y no es la única. Son varios los pacientes que, por razones éticas, ecológicas o de bienestar personal, eligen un camino nutricional basado 100 % en plantas.
Y es lógico que se pregunten si esta elección puede ser compatible con el tratamiento de la obesidad.
Mi respuesta es clara: sí, es posible. Pero debe hacerse bien.
Qué dice la ciencia sobre veganismo y pérdida de peso
Un metaanálisis publicado en Obesity Reviews (2022), que incluyó 11 ensayos clínicos aleatorizados, mostró que las personas que seguían dietas veganas bien planificadas perdían entre 4 y 7 kilos en tan solo 3 a 5 meses.
Y lo más interesante: esa pérdida de peso no dependía de una restricción calórica estricta, sino de la calidad nutricional del patrón alimentario.
Los estudios también muestran mejoras importantes en el perfil lipídico: disminuyen el colesterol total, el LDL y la presión arterial, en algunos casos con mejores resultados que la dieta mediterránea.
Además, en pacientes con diabetes tipo 2, se observó una reducción significativa de la hemoglobina glucosilada (HbA1c), una mejoría de la sensibilidad a la insulina y mayor saciedad tras las comidas.
¿Dónde está la trampa? La adherencia
En medicina, no todo lo que funciona en los ensayos clínicos se replica igual en la vida real.
El gran reto de las dietas veganas en el contexto de pérdida de peso es la adherencia a largo plazo.
Cuando los pacientes reciben seguimiento, educación y orientación, la adherencia es alta y los resultados se mantienen.
Pero fuera de ese entorno, es más fácil caer en errores frecuentes: consumir solo harinas refinadas, abusar de productos procesados “plant-based” o no suplementar vitamina B₁₂, hierro o ácidos grasos esenciales.
Por eso, no basta con eliminar alimentos de origen animal. Hay que saber cómo reemplazarlos.
Mi visión como médico
A lo largo de los años, he aprendido que no existe una única forma válida de alimentarse.
Pero sí existen principios fisiológicos universales: equilibrio energético, densidad nutricional, control glucémico, saciedad y sostenibilidad.
Una dieta vegana bien diseñada puede cumplir con todos ellos. Pero requiere conocimiento, planificación y seguimiento.
Como médicos, debemos acompañar a los pacientes en su elección, no imponer la nuestra.
Y si una persona llega motivada por un cambio que considera ético y saludable, debemos aprovechar esa motivación y transformarla en un proceso educativo basado en evidencia.
Entonces… ¿se puede perder peso con una dieta vegana?
Sí.
Pero como todo tratamiento médico, no funciona si se hace solo por moda o sin estructura.
Necesita educación, monitoreo, evaluación clínica y, muchas veces, un equipo que incluya nutricionistas y especialistas en salud metabólica.
Dr. José María David Carrizo
MP07175481
Especialista en MFyC
Nutrición humana

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