Ir al contenido principal

Cuando el cerebro decide olvidar

 

A veces, la mente no se calla. Repite una imagen, una frase, un recuerdo… y uno quisiera tener un botón para detenerla.





La neurociencia acaba de acercarse a ese botón.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge y Stanford —Michael C. Anderson, Maite Crespo-García y S. Subbulakshmi— ha descrito cómo el cerebro logra “parar” un pensamiento. No se trata de un acto simbólico o poético: es un mecanismo biológico medible, una forma de control inhibitorio que ocurre entre la corteza prefrontal y el hipocampo.

Este circuito, llamado fronto-temporal inhibitory control pathway, funciona como un sistema de freno. Cuando algo activa un recuerdo o una idea que preferimos no revivir, la corteza prefrontal puede enviar una señal inhibitoria al hipocampo —una región clave para la memoria— que literalmente “silencia” su actividad mediante interneuronas GABAérgicas.

En otras palabras: el cerebro puede cortar el acceso a la memoria antes de que la imagen llegue a la conciencia.

El hallazgo va mucho más allá de la curiosidad científica. Se ha visto que las personas con depresión, ansiedad, TEPT o trastornos obsesivos muestran una dificultad para activar este mecanismo, lo que explicaría por qué los pensamientos intrusivos se vuelven tan persistentes. La llamada “desinhibición del hipocampo” podría ser un punto común entre varias enfermedades mentales.

Comprender este circuito abre una nueva mirada: la salud mental también depende de nuestra capacidad de olvidar. No todo lo que recordamos nos hace bien; a veces, la sanidad consiste en permitir que ciertas memorias se apaguen.

Y quizás ahí resida una enseñanza más profunda.

Olvidar no siempre es una pérdida: a veces es un acto de defensa, una forma de cuidar la propia mente.

Como decía Dolina, “hay recuerdos que se deben conservar en una caja con llave, no por miedo a perderlos, sino para que no nos pierdan a nosotros”.


Referencia:

Anderson MC, Crespo-García M, Subbulakshmi S.

Brain Mechanisms Underlying the Inhibitory Control of Thought. Preprint, 2024.

Disponible en: https://www.memorycontrol.net/PreprintAnderson.pdf


Dr. José María David Carrizo

MP07175481

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Nutrición Humana

Comentarios

Entradas populares de este blog

El ejercicio físico: una intervención clínica de primera línea en obesidad y salud metabólica

  Durante décadas, el ejercicio fue visto como un simple complemento estético, útil para “quemar calorías” o mejorar el aspecto físico. Hoy, con el respaldo de una abrumadora cantidad de estudios, lo entendemos de otra forma: el ejercicio físico es una intervención clínica de primer orden, con impacto directo en la fisiopatología de la obesidad, el riesgo cardiovascular y la salud global. Más allá del gasto calórico: un efecto sistémico Cada vez que una persona con obesidad inicia un programa de actividad física adaptada, comienzan a producirse múltiples efectos simultáneos en distintos sistemas: – Mejora de la sensibilidad a la insulina: el músculo entrenado capta más glucosa, incluso en ausencia de insulina, lo que reduce la hiperglucemia y el riesgo de diabetes tipo 2. – Protección de la masa magra: el entrenamiento de fuerza estimula la síntesis proteica muscular, contrarresta la pérdida de músculo asociada al déficit calórico y mejora el gasto metabólico basal. – R...

¿Sabías que el exceso de grasa puede bajar tu testosterona?

  La testosterona no solo tiene que ver con la función sexual. También influye en tu energía, tu estado de ánimo, tu masa muscular y tu metabolismo. Y sí: la obesidad, sobre todo abdominal, puede hacer que baje. ¿Por qué pasa? Porque la grasa (sobre todo la que se acumula en la barriga) transforma la testosterona en estrógenos. Esto hace que el cuerpo reduzca aún más la producción de testosterona… y empieza un círculo vicioso: Más grasa → menos testosterona → más cansancio → menos músculo → más grasa. ¿Cómo darte cuenta? Puedes notar: Menos deseo sexual Cansancio persistente Pérdida de fuerza Más barriga, menos músculo Bajón anímico o irritabilidad ¿La buena noticia? Se puede revertir en muchos casos sin medicación. ¿Cómo? Haciendo ejercicio, especialmente fuerza Bajando un poco el peso (5–10%) Durmiendo mejor Comiendo con calidad: más proteína, vegetales, grasas saludables Tu cuerpo puede recuperar su equilibrio hormonal… si le das el entorno adecuado. ...

¿Es la semaglutida la solución definitiva para perder peso?

En los últimos meses, hemos visto cómo fármacos como la semaglutida o la tirzepatida han llenado titulares, vídeos virales y conversaciones en las consultas médicas. Son medicamentos que realmente pueden ayudar a perder peso. No hay duda de que han abierto una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad. Pero, como médico de familia y especialista en nutrición, quiero invitarte a mirar más allá del entusiasmo inicial. Porque aunque estos medicamentos funcionan, no son una solución mágica . Y si buscamos resultados que duren, hay algo más importante que cualquier pastilla: el cambio de hábitos . ¿Qué hacen realmente estos medicamentos? La semaglutida y la tirzepatida actúan sobre el sistema hormonal que regula el apetito. Disminuyen la sensación de hambre, hacen que te sientas lleno antes y, en muchos casos, ayudan a reducir el peso de forma significativa. También pueden mejorar la glucosa, los triglicéridos y la presión arterial. Pero hay un punto clave: si los hábitos no cambi...